sábado, 24 de marzo de 2012

Aprendizaje colaborativo

Aprender a trabajar en equipo es un aspecto clave en la educación actual. Cada vez es más común que los trabajos o las actividades que se desarrollan en el aula se realicen por grupos, para mejorar así no solo el aprendizaje de la propia materia si no las capacidades comunicativas y sociales de los alumnos. Un ejemplo podría ser el siguiente:

En una asignatura universitaria como podría ser criptografía el profesor divide a su clase en grupos de 4 alumnos y les pide que realicen un trabajo, que consistirá en crear un programa capaz de romper algún algoritmo de encriptación. En cada grupo se establecen dos alumnos “especialistas” en matemáticas y dos en informática (incluso si la asignatura lo permite los alumnos podrían ser de distintas carreras).

Los expertos en matemáticas deberán encontrar la forma de romper el cifrado usando sus conocimientos matemáticos. Los expertos informáticos deberán desarrollar un programa que realice estos cálculos de modo que se consiga descifrar el codigo en un tiempo razonable.

Entre ambas parejas tiene que haber interdependencia positiva, ya que si alguno falla el trabajo no se podrá realizar. Así mismo, los cuatro miembros del grupo tienen que ponerse de acuerdo para hallar una solución, así que también se da de manera global. No habrá exigibilidad personal ya que cada “especialista” se encargara de su parte.

Realizar este tipo de ejercicios de manera individual supondría mucho tiempo y esfuerzo para cada estudiante mientras que de esta forma se puede conseguir que todos aprendan lo mismo y que reduzcan el tiempo necesario para la tarea de manera considerable.

Este tipo de aprendizaje es muy útil no sólo en terminos educativos si no a nivel laboral, ya que en cualquier trabajo es necesario relacionarse con un equipo para realizar una tarea, así que es muy importante saber manejar este tipo de situaciones.

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